Las habas, conocidas científicamente como Vicia faba, son plantas leguminosas cuyas vainas llegan a proporcionar un gran aporte nutricional a nuestro organismo. Si bien son originarias del Oriente Medio, las habas se han consumido desde la antigüedad en los países mediterráneos, aunque actualmente su cultivo se ha extendido a zonas del mundo que se caracterizan por tener un clima cálido. Aprende sobre el proceso de cómo sembrar habas y sus cuidados.

como sembrar habas
Como plantar habas

Factores a tener en cuenta sobre cómo sembrar habas

¿Variedades del cultivo de haba existentes?

El haba generalmente se divide en las siguientes variedades:

  • Aguadulce o Sevillana: Esta variedad se caracteriza por ser precoz. Sus vainas son grandes y pueden llegar a medir 30 cm de longitud. Esta variedad es conocida por ser ideal para ser plantada durante el invierno o finales de otoño.
  • Granadina: Se utiliza para el consumo en verde o en grano. Tiene unas semillas bastante grandes de una coloración clara. Es una variedad conocida por ser resistente al frío.
  • Sutton: La variedad de menor tamaño, una excelente opción para los jardines pequeños y espacios reducidos.
  • Mahon blanca y morada: Variedad resistente a la sequía, pero sensible a las bajas temperaturas. La altura que puede alcanzar a medir es de hasta metro y medio. 
  • Imperial Green Longpod: Una variedad de haba que llega a producir unas vainas largas de hasta 38 cm.
  • Sibarita Roja: Se caracteriza por producir semillas de una coloración rojo brillante.
  • Muchamiel: Una variedad que es ampliamente cultivada en el mediterráneo. Algunas características que tiene es ser una variedad precoz, plantas de porte alto y unas vainas de 15 y 20 cm. Tiene un ciclo vegetativo de entre 190 y 200 días.
  • Stero: Se caracteriza por producir unas semillas tan dulces que pueden consumirse crudas.
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¿Cuándo empezamos?

Si bien depende de la variedad, la época de siembra generalmente se inicia a finales de otoño, especialmente si hablamos de la variedad Muchamiel. Este cultivo prefiere las temperaturas uniformes que sean templado-cálidas, por lo que si vives en una zona con climas muy fríos puedes esperar hasta iniciada la primavera para sembrar las semillas o puedes utilizar una manta térmica para proteger tu cultivo del frio.

Temperatura y luminosidad requerida

Las habas son plantas que requieren de luz solar para crecer adecuadamente. Por el contrario, si tus plantas se mantienen en semisombra puede provocar la caída de las hojas y un desarrollo deficiente.

En cuanto a la temperatura las habas no son exigentes, sin embargo, prefieren unas temperaturas uniformes con un clima marítimo. Una media de 16 º C puede adecuarse perfectamente, aunque son plantas que pueden tolerar las heladas no menores a 6º bajo cero, para lo cual se puede cubrir el cultivo del haba con una manta térmica.

Un dato importante sobre esta planta es que las semillas no lograrán germinar si se mantiene unas temperaturas por encima de los 20 º C. También es importante vigilar que la temperatura no supere los 30 º C durante el periodo de floración y cuajado de las vainas, con el fin de evitar las malformaciones y eliminación de las vainas cuando están inmaduras.

Nutrientes del Suelo y como prepara la tierra

Las habas no son muy exigentes en lo que se refiere al suelo e incluso se puede sembrar habas en una gran multitud de condiciones. Sin embargo, su crecimiento óptimo se da en suelos bastante arcillosos, frescos, profundos, con buen drenaje y abonado con un abono bien descompuesto.

No requiere de mucho nitrógeno debido a que pueden producir este nutriente por sí mismos, pero agregar fósforo y potasio puede ser de mucha ayuda. La planta llega a ser relativamente tolerante a la salinidad, pero no soporta demasiado los suelos húmedos mal drenados. El pH adecuado debe oscilar entre 7.3 y 8.2. 

Si quieres ayudar en el desarrollo de planta puedes aplicar rizobios al suelo, de esta manera la bacteria establecerá una relación simbiótica favorable con el haba y permitirá una mayor fijación de nitrógeno. Los rizobios generalmente se venden en cualquier tienda de jardinería.

Si el terreno a utiliza tiende a inundarse, puede ser recomendable crear pendientes para permitir que el agua escurra a los costados. También puedes crear montículos de tierra o caballones para facilitar el drenaje.

Un factor a tener en cuenta sobre cómo sembrar habas es no haber utilizado el terreno previamente para el cultivo de cualquier otra leguminosa, incluyendo arvejas, alfalfa, frijol, entre otros.

Las labores del suelo se inician limpiando el terreno de malas hierbas, piedras y restos de cultivos anteriores. También es importante arar el suelo con algunos meses de anticipación para dejarlo lo más suelto posible.

Humedad y riegos

Las habas llegan a requerir de un riego constante, pero sin producir encharcamiento, ya que son sensibles a la falta de agua, especialmente durante la época de floración y llenado de vainas. El riego durante las primeras etapas de crecimiento es importante para evitar una reducción en la cosecha.

Por el contrario, el encharcamiento puede ocasionar un exceso de humedad, originando la aparición de hongos y enfermedades, y la pudrición de los tallos. Si piensas sembrar habas comercialmente, llega a ser necesario de seis a ocho riegos durante la primavera de 500 metros cúbicos por hectárea. Sin embargo, comercialmente la cantidad de riego depende de factores ambientales y del suelo, así que lo más apropiado es consultar estos factores con un profesional.

El método de riego más adecuado para el cultivo del haba es el riego por goteo. Un método que permite regular el flujo de agua adecuadamente y ayuda a mantener seco el follaje, por ende, evita la aparición de hongos.

Las horas más apropiadas para realizar el riego son las primeras horas de la mañana o por la noche. Cuando las plantas ya se hayan desarrollado se debe hacer el riego únicamente cuando el suelo tenga signos de estar seco.

¿Cómo plantar Habas?

Al momento de sembrar las semillas del haba, al ser las semillas muy duras, debes ponerlas a remojar previamente para mejorar su tasa de germinación.

El primer paso consiste en humedecer el terreno antes de iniciada la siembra, preferentemente la noche previa. Se debe forma caballones de tierra.

La separación a dejar entre líneas es de aproximadamente 50 centímetros. Las plantas deben guardar una distancia de 40 centímetros. Las semillas se introducen al suelo a una profundidad no mayor a los 6 centímetros, la parte negra de la semilla debe mirar hacia el suelo, para finalmente cubrirla.

La germinación de las semillas puede tardar de 7 a 10 días. Si ha llegado a germinar más de una semilla por agujero debes seleccionar la plántula más sana y fuerte y eliminar el resto. No debes tirar de la planta para eliminarla del suelo ya que puedes dañar la planta. La mejor manera para eliminar las plantas débiles es realizar un simple corte a nivel de suelo.

Cuidados del cultivo

Tras la siembra, se debe vigilar que el suelo se mantenga limpio de malas hierbas y húmedo, pero a su vez drenado y aireado.

Llegará el momento en el que deberás utilizar estacas para apoyar el crecimiento de la planta. Esto se debe a que al llenarse las vainas pesadas pueden producir que la planta ceda de no contar con un buen soporte. Se instala algunas estacas junto a las plantas y se ata el cultivo del haba a cada estaca con la ayuda de cordeles. Los soportes ayudaran a evitar que la parte aérea de la planta entre en contacto con el suelo, previniendo la aparición de moho o enfermedades.

Si tienes problemas de plagas o depredadores, en especial roedores y lagomorfos, puedes proteger tus plantas con la ayuda de una malla. Las mallas tienen la ventaja de permitir un adecuado flujo del aire, a la par que protege las plantas. También pueden ser útil para mantener el calor durante el otoño y proteger la planta de las heladas en climas muy fríos.

En todo momento debes estar atento a las enfermedades fúngicas y la pudrición en la base de las plantas. Esto lo observaras debido a la aparición de manchas amarillentas o blanquecinas, algo que puede significar que debes reducir el riego y aumentar el flujo de aire.

Plagas y Enfermedades más comunes

  • Pulgones: Se puede combatir con jabón potásico durante las primeras horas de la mañana o por la tarde, al momento en que la planta no esté expuesta a la luz solar. En caso de tener una plaga persiste o abundante, tras la limpieza hecha con el jabón, puedes aplicar aceite de neem.
  • Pulgón negro del haba: Suele acumularse en los extremos de los tallos. Se puede combatir despuntando los tallos a partir de la sexta flor, luego se pulveriza con jabón potásico y finalmente se aplica el extracto de neem.
  • Trips del guisante: Se caracterizan por hibernar en el suelo como larvas. Una vez llegada la primavera afectan al cultivo del haba y los guisantes. Se puede prevenir colocando mallas alrededor del cultivo y eliminando periódicamente las malas hierbas y desperdicios. El jabón potásico y aceite de neem ayudan a combatirlo.
  • Sitona: Escarabajo que se alimenta de las hojas. Durante su etapa larvaria causa una destrucción de los nódulos de Rhizobium, por ende, reduce la capacidad fijadora de nitrógeno de la planta. Se realiza pulverizaciones del follaje con insecticidas de contacto e insecticidas granulados en el suelo.
  • Mildiu: Afecta a los cotiledones y primeras hojas. Se puede prevenir mediante la eliminación de malas hierbas y restos de anteriores cultivos. Es importante evitar el exceso de humedad y mejorar la ventilación de la planta. Las hojas afectadas se eliminan y se aplica azufre espolvoreado o extracto de cola de caballo.
  • Roya: Ataca la parte aérea de la planta, donde produce la aparición de masas pulverulentas. Se trata mediante el uso de fungicidas.
  • Botritis: Ataca a las hojas, aunque también puede afectar a los tallos y flores. Se caracteriza por la aparición de puntos de color rojo. Una enfermedad que es sumamente agresiva cuando las condiciones de humedad son las adecuadas.

Asociaciones

  • Asociaciones favorables: Se asocian bien con plantas como las patatas, espinacas y lechugas.
  • Asociaciones no favorables: Deben mantenerse alejadas del cultivo de liliáceas, formado por plantas como el ajo, puerro, cebolla, espárragos, entre otros.

Cosecha y recolección

Dependiendo de la variedad, la cosecha se puede realizar de 90 a 120 días después de la siembra. Durante el ciclo vegetativo de la planta podemos obtener de dos a tres cosechas.

La cosecha es un factor muy importante para obtener un adecuado rendimiento ya que si se recolectan demasiado pronto puede retardarse, mientras que una cosecha muy tardía llega a producir el endurecimiento de las vainas, mermando su calidad.

Si se quiere cosechar para obtener habas tiernas se debe realizar la cosecha cuando las vainas se vuelven amarillas. El proceso se debe hacer con mucho cuidado para no producir un daño en el tallo.

Si se quiere obtener una recolección seca, la cosecha se realiza cuando las vainas comienzan a oscurecerse. Es importante recoger las vainas antes de que las semillas se desgranen de forma natural.

Así mismo, una vez terminado el ciclo de las habas, puedes utilizar la planta como un abono rico en nitrógeno para la tierra.

¿Cuáles son los beneficios de las habas?

Estas leguminosas se caracterizan por ser una fuente de proteínas y hierro. También llega a proporcionar nutrientes como la vitamina C, carbohidratos, fibra, potasio, fósforo, sodio y magnesio. Algunos de los beneficios de las habas son:

  • Su índice glucémico es bajo, por lo que pueden ser consumidas por personas diabéticas que quieren mantener unos niveles de azúcar adecuados.
  • Se conoce por tener propiedades diuréticas y depurativas.
  • Llega a ser rico en potasio, mineral importante para personas que sufren de hipertensión, mala circulación o retención de líquidos.
  • Su contenido en fósforo mantiene unas funciones cerebrales saludables.
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