El ají (su nombre científico es Capsicum annuum), también conocido como chile en México, es una planta cuyo fruto es utilizado alrededor del mundo como un ingrediente de distintos platos. Los frutos tienen diversos colores, los más comunes son el verde, amarillo y rojo, pero también existen variedades exóticas con frutas de color blanco, púrpura, azul, negro y naranja. En este artículo conoceremos el proceso de cómo sembrar ají y sus cuidados.

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Como plantar aji

El cultivo de ají es originario del continente latinoamericano, principalmente de países como México y América Central, posteriormente, su cultivo se extendió alrededor del mundo con la llegada de los colonizadores europeos. El ají es una planta semi-perenne que pertenece a la familia de las solanáceas, la misma a la que pertenece la patata, el tomate, la berenjena, y pimientos en general.

Consejos a tener en cuenta sobre cómo sembrar ají

Elige una variedad de semilla

Si eres un principiante, las semillas de la Capsicum Annuum pueden ser la mejor opción debido a que germinan y crecen más rápidamente a comparación con otras especies. Por otro lado, la Capsicum Chinense es la variedad que germina más lentamente, llegando a tardar 3 semanas o incluso más en germinar.

¿Cuándo sembrar este cultivo?

En lo que se refiere a cómo sembrar ají es importante saber que esta planta es exigente en lo que se refiere al calor y la luz solar.  Lo mejor es sembrar las semillas de chile durante la primavera o incluso antes, ya que son cultivos de estación cálida, al igual que los tomates. El rango de temperatura óptimo para la siembra es de 21 a 27 grados centígrados.

En las regiones de climas templados se debe sembrar durante los períodos menos fríos y con bajas probabilidades de heladas. En los lugares fríos, que estén por encima de los 800 metros de altitud, se debe sembrar el cultivo de ají durante la primavera.

Riego del cultivo del ají

El cultivo de ají comercial se debe regar bajo un sistema de riego por aspersión o goteo para mejorar el manejo del agua. A la planta del chile le encanta el agua, en especial durante el período de floración y desarrollo del fruto, pero no en exceso.

En lo que se refiere a cómo sembrar ají debes saber que la falta de agua puede causar la pudrición apical del fruto ya que puede ocasionar una deficiencia de calcio. Sin embargo, no se debe incurrir a un exceso de riego, ya que la humedad excesiva promueve la aparición de enfermedades fúngicas e incluso puede causar que el suelo se vuelva nocivo para la siembra.

¿Qué terreno se debe utilizar para la siembra del chile?

El cultivo de ají requiere de suelos fértiles y ligeros, sin embargo, un exceso de nitrógeno puede causar problemas en el florecimiento de la planta del chile. Se recomienda aplicar compost al terreno utilizado para sembrar chile, en caso de utilizar un macetero puedes mezclar el compost con la tierra utilizada. El pH del suelo debe oscilar entre los 5.5 y 7.5.

Los suelos encharcados o demasiado húmedos no son tolerados por el cultivo del chile, algo que llega a ser muy común de ver en invernaderos o suelos con una excesiva fertilización química.

La tierra para sembrar ají debe ser suave, de preferencia suelos arenosos, aunque la tierra arcillosa combinada con un poco de arena puede ser perfecta para este cultivo. Se puede añadir un poco de arena de río en caso de tener un suelo demasiado pesado con el fin de suavizar y mejorar el drenaje del terreno.

El terreno se debe trabajar rompiéndolo y rastrillándolo con la ayuda de un pico. Esto se realiza con el fin de eliminar piedras, raíces y cultivos anteriores. Un proceso que ayudará a mejorar la suavidad y el drenaje del suelo.

Se debe evitar el suelo donde se ha sembrado previamente patatas o tomates, ya que al ser parte de la misma familia de plantas puede aumentar las probabilidades de contraer enfermedades previas transmitidas por el suelo.

Espaciado

El espaciado para sembrar ají es de 1 metro entre hileras y de entre 50 a 60 cm para las plantas. En caso de utilizar lugares protegidos se puede disminuir las distancias hasta 30 a 40 centímetros entre plantas y 80 cm entre hileras.

Pasos a seguir sobre cómo plantar ají

La siembra de ají se realiza en una bandeja de semillas con tierra húmeda, se cubre con aproximadamente 0,5 cm de tierra y se pulveriza con un spray de agua sobre el sustrato. Las semillas no deben ser sembradas profundamente o no tendrán la energía suficiente para alcanzar la superficie.

La temperatura ideal para la germinación es de 24 a 30 grados Celsius. En caso de existir temperaturas demasiado bajas, las semillas no lograrán germinar. Si quieres acelerar el proceso de germinación debes remojar las semillas en agua por varias horas o durante la noche.

Las bandejas de semillas para sembrar ají pueden comprarse en centros de jardinería. Estos suelen presentar tapas que ayudan a mantener la humedad requerida por las semillas para crecer. También es posible utilizar macetas ordinarias y cubrirlas con papel celofán con algunos pequeños agujeros para que suministren oxígeno. Se debe etiquetar las macetas o semilleros para identificar la variedad sembrada.

El semillero o maceta debe colocarse en un lugar cálido. Se pueden colocar en una habitación con calefacción o cualquier otro lugar que presente las condiciones óptimas para la germinación. No hay necesidad de luz solar para que germine, sino que requiere de humedad, calor y oxígeno. El suelo debe mantenerse húmedo, pero no se debe encharcarse, caso contrario se pueden pudrir las semillas. 

La germinación también puede realizarse con la ayuda de una toalla de papel húmeda y se colocan las semillas dentro para doblarse unas cuantas veces. Posteriormente, se colocan en un recipiente sellado o una bolsa de plástico en un lugar cálido. Las semillas pueden tardar en aparecer una o dos semanas, aunque a veces toma más tiempo. 

Replantado

Una vez las plantas de semillero tengan un segundo conjunto de hojas se puede replantar a una maceta más grande. Se debe retirar las pequeñas plantas y sus raíces con sumo cuidado para no dañarlas. Este proceso se debe repetir cuando notes la aparición de raíces en los orificios de drenaje.

Cuando las plantas sean fuertes y grandes se pueden llevar a su lugar definitivo en exteriores. El traslado debe realizarse paulatinamente ya que deben acostumbrarse a su nuevo entorno. Se puede colocar la planta de ají por unas horas a exteriores para que se aclimaten lentamente. No se deben poner directamente al sol para evitar la aparición de quemaduras solares. 

Crecimiento en maceta

Se debe poner varias semillas de chile en un macetero, mismo que será puesto en un lugar donde esté protegido del frio, ya sea dentro de un invernadero o en alguna zona que tenga una temperatura templada. Una vez las pequeñas plántulas de ají tengan una altura de 13 cm (por lo general entre los 35 a 40 días) se debe extraer aquellas plantas más débiles para solamente dejar las más fuertes.

Cuidados de la planta de ají

Cuando las plantas hayan crecido lo suficiente, aproximadamente 40 centímetros, tienden a colgarse, llegando a ser necesario el uso de algunos palos de bambú o un tutor que la sostenga. Si quieres tener una fruta adecuada debes vigilar que la temperatura nocturna sea de entre 16 a 24 grados centígrados en verano y otoño. Si la planta se ha sembrado en macetas se deben colocar en interiores durante las noches frías.

Durante el verano aparecerán las primeras flores, signo de la aparición del chile. Se puede fertilizar con un fertilizante líquido. Tras la polinización de las flores, empezará a crecer el fruto. La polinización se debe realizar naturalmente por abejas y otros insectos polinizadores. En interiores se puede realizar una polinización manual moviendo el polen de una flor a otra con la ayuda de un dedo.

El sabor y picor del ají depende mucho del clima, ya que durante los veranos soleados su sabor se verá aumentado, mientras que en climas fríos y húmedos pierden muchas de sus características.

Por último, no olvides eliminar las malas hierbas ya que compiten por los recursos, además, se debe eliminar las hojas y ramas que estén por debajo de la primera bifurcación, incluyendo los frutos y flores.

Cosecha del chile

La cosecha debe empezar entre los 90 a 100 días después de realizado el trasplante, lo ideal es hacerlo después de los 15 a 20 días de empezada la floración. Es recomendable empezar la cosecha de ajíes cuando aún se encuentran verdes para posteriormente dejarlos madurar en casa. Esto se realiza con el fin de evitar plagas previas a la cosecha.

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