Jazmín – Aprende a cultivar y cuidar esta variedad de plantas aromáticas

El jazmín es una excelente opción para decorar tu hogar, pero no solo eso, ya que a la belleza de sus flores se le suma que sus cuidados no son tan rigurosos, debido a la presencia de variedades rústicas y resistentes, aunque estos pueden ser diferentes entre especie y especie. Sigue leyendo para aprender más sobre el cultivo del jazmín.

Guía de cuidados del Jazmín

Otra de las razones por la cual el jazmín es altamente apreciado, es que existen variedades que cuando están correctamente cuidadas, lo reflejan regalando flores con un exquisito aroma. Si bien existen más de 200 variedades de esta planta, el aroma entre cada variedad llega a ser diferente entre una y otra, incluso existiendo algunas sin olor alguno. Asimismo, es una planta que se puede cultivar en macetas.

Cuidados del Jazmín

Esta especie tiene una amplia variedad de plantas, principalmente divididas como variedades de verano e invierno. Asimismo, se separan por especies arbustivas y trepadoras. Siendo importante que al momento de adquirir estas plantas identifiques cuáles son las necesidades de la variedad elegida. Si la has adquirido en un vivero, es importante que solicites toda la información y los cuidados de la variedad que vas a plantar. A continuación conocerás algunos cuidados generales:

Iluminación, clima y ubicación

El Jazmín es una planta originaria de lugares con climas cálidos, llegando a requerir de luz intensa para su desarrollo. Es por esta razón que uno de los cuidados fundamentales para el Jazmín es la iluminación.  Esta planta requiere estar bajo exposición solar plena, recibiendo al menos 4 horas de luz solar directa. Es importante resaltar que si bien el Jazmín puede crecer en un área sombreada, no logrará desarrollar sus bellas flores.

Esta planta llega a tolerar hasta cierta cantidad de frío. Sin embargo, en caso de que las temperaturas pasen los 0 °C, es importante mantenerlas en un área protegida. Si está ubicada directamente en el suelo, durante el frío invierno debes proteger las raíces con una capa generosa de mantillo.

El lugar donde se ubique también debe estar protegido de los vientos intensos.

Riego del Jazmín

Este es un factor fundamental en el cuidado del jazmín, especialmente durante la etapa de crecimiento y floración, producido en primavera y verano, dependiendo mucho de la variedad.

El riego también depende de la temperatura del lugar. Siendo importante verificar el estado de humedad del sustrato, antes de realizar el riego. Se puede introducir un palillo o el dedo en la capa profunda del sustrato y observar que se encuentre seco. En los meses de invierno, se reduce el riego hasta que notemos que la tierra esté completamente seca.

Sustrato

El Jazmín es una planta rústica y resistente, no requiere de un tipo de sustrato en especial, ya que incluso puede crecer en suelos pobres. Sin embargo, de preferencia, utiliza un sustrato universal que sea muy rico en nutrientes. En cualquier caso, el único tipo de sustrato que debes evitar a toda costa son los arcillosos, debido a que el Jazmín no tolera el encharcamiento. Esto también significa que cualquier sustrato que elijamos debe ser capaz de otorgar un drenaje adecuado.

Abonado

Llega a ser importante otorgar abono a los jazmines para disfrutar de una bella floración. Siendo importante aplicarlo durante los meses de desarrollo y florecimiento de manera mensual. Se puede utilizar alguna enmienda orgánica o puedes adquirir un abono que sea específico para este tipo de plantas.

Tutoramiento

Si bien es una planta trepadora, el Jazmín no tiene la capacidad de agarrarse sobre una superficie. Llegando a ser importante construir un apoyo o un tutor para guiar su crecimiento.

Poda del Jazmín

Se recomienda que tras producida la floración se realice la poda para controlar su crecimiento con la ayuda de una tijera bien desinfectada. En este caso es importante identificar si nuestro Jazmín tiene un hábito de crecimiento trepador o arbustivo.

Si tiene un crecimiento arbustivo se realiza una poda para darle forma y mantener la estética. La poda en este caso también ayudará a mejorar la ventilación y la iluminación de la planta. En este caso se cortan las ramas que están creciendo horizontalmente y hacia adentro.

En el caso de variedades trepadoras, se debe realizar la poda separando tallo por tallo con mucha paciencia. Llegando a ser recomendado que se poden primero las ramas pequeñas y luego ir hacia los tallos principales. Es importante escoger aquellas ramas que se encuentran bastante entrecruzadas para evitar que se dañen entre ellas. Asimismo, se deben cortar aquellas ramas que están creciendo en dirección inadecuada. En el caso de esta variedad no solo se realizan podas, ya que al mismo tiempo se realiza la tarea de desenredar y reorientar las ramas.

En ambos casos, es importante retirar aquellas partes de la planta que estén en mal estado.

¿Cómo propagar el jazmín?

La plantación del jazmín puede hacerse tanto por esquejes o semillas, aunque se recomienda realizarlo mediante el uso de esquejes, debido a la baja tasa de germinación de las semillas y a los cuidados especiales que tiene para desarrollarse.

Sembrar esquejes de Jazmín

El uso de esquejes para propagar jazmines es sencillo. Solo debes retirar de la planta madre aquellas ramas que no sean jóvenes y que no estén muy leñosas (demasiado viejas).

Se realiza un corte oblicuo por debajo del nudo de la rama elegida, buscando que el esqueje tenga al menos 4 o 5 nudos. Una vez realizado el corte, retira las hojas de los 2 o 3 primeros nudos, dejando las hojas de la parte superior.

Ahora, debes introducir el esqueje en un envase con agua, observando que estén bajo el agua aquellos nudos de donde has sacado las hojas. Este envase debe ser colocado a media sombra y se debe cambiar de agua cada 3 días.

Una vez han pasado 4 a 6 semanas, deberás observar que de los nudos bajo el agua han nacido varias raíces.

Llena una maceta con un sustrato nutrido para plantas adultas, y abre un agujero por donde introducirás los esquejes, teniendo cuidado de no apretar demasiado las raíces, ya que puedes provocar la muerte de la planta.