Anís – Cuidados del cultivo y como plantarla en un jardín o maceta

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La planta de anís, conocida científicamente como Pimpinella anisum, es una hierba proveniente del sur de Europa y el Mediterráneo, cuyo sabor es muy similar al regaliz. Una planta sumamente atractiva, cuyas flores blancas pueden ser aprovechadas ornamentalmente. Sin embargo, el cultivo de anís generalmente se realiza con el fin de obtener sus semillas. Sigue leyendo y conoce el proceso de siembra de esta planta.

como plantar anis

Las semillas del anís son las partes más utilizadas de esta planta y llegan a tener cierto parecido a las semillas de la zanahoria. Una de las características de esta planta son sus hojas plumosas que nacen de unos tallos ligeramente morados. Esta hierba puede medir hasta 2 pies de altura, y para su crecimiento adecuado es requerido de una temporada cálida de 120 días. Al tener una deliciosa apariencia y fragancia, son muchos los jardineros los que se interesan por el cultivo el anís; afortunadamente, esto es sumamente fácil de hacer.

Aspectos a tener en cuenta sobre el cultivo de anís

Preparación del Suelo e iluminación

Esta planta requiere de un suelo con un pH bastante alcalino, siendo el número ideal entre el 6,3 a 7,0. También llega a ser necesario que las plantas se coloquen a pleno sol y en un suelo bien drenado. Antes de sembrar las semillas directamente en el lugar definitivo, el terreno debe haber sido limpiado de malezas, raíces y otros residuos. También debes cuidar que sea capaz de retener la humedad, pero sin excederse. Esto se debe a que el anís requiere del agua de forma regular hasta que se haya establecido, luego incluso puede tolerar la sequía por algunos periodos.

¿Cuándo se siembran las semillas?

La planta de anís se siembra durante la primavera. Las semillas a utilizar tras su cosecha deben ser secadas en una bolsa de papel. Estas deben mantenerse en un lugar fresco y oscuro hasta el día de la siembra. Las semillas del anís son sumamente pequeñas, así que debes tener cuidado al trasportarlas. Se sabe que las mayores tasas de germinación se obtienen cuando la temperatura del suelo es de 15º C.

¿Cómo plantar anís?

El cultivo de anís es un proyecto muy fácil de llevar a cabo y puede proporcionar unas semillas que tienen una enorme multitud de usos.

Las semillas deben ser sembradas a casi ½ pulgada de profundidad con una separación de un pie por cada 12 semillas. La distancia entre las filas debe ser de 2 a 3 pies. Tras la siembra se debe regar con abundante agua. Posteriormente, el riego se debe realizar dos veces a la semana hasta que la planta llegue a medir de 6 a 8 pulgadas, posteriormente se reduce gradualmente. Es importante que antes de iniciar el periodo de floración se aplique un fertilizante nitrogenado a las plantas.

Cuidados

Plagas y enfermedades

Las enfermedades que suelen afectar al cultivo de anís suelen ser fúngicas.

  • La Alternaria Solani es una enfermedad que se puede identificar por la presencia de pequeñas manchas amarillentas, marrones o negras en el follaje. A medida que progresa, aparecen orificios sobre las lesiones. Esta enfermedad se transmite mediante el uso de semillas previamente infectadas, propagándose aún más por la mala circulación de aire.
  • El mildiú velloso es un problema producido por el hongo Peronospora umbellifarum. El principal síntoma de esta enfermedad es la aparición de manchas amarillas en el follaje, pero, a diferencia de la alternaria, son de color blanco y se puede observar una contextura esponjosa en la parte inferior de las hojas. A medida que progresa, se oscurecen las manchas y afectan a las hojas tiernas del anís.
  • El mildiú polvoriento es una enfermedad fúngica causada por el hongo Erisyphe heraclei. Este mal produce una especie de polvo en las hojas, pecíolos y flores. El principal síntoma es la clorosis de las hojas y a medida que progresa se deforman las flores. Un mal que se propaga debido al viento, y que se ve favorecida por la humedad alta y las temperaturas cálidas.
  • La roya es un mal que también puede afectar a la planta de anís, produciendo lesiones de color verde claro en el follaje y clorosis. Una enfermedad que progresa hasta producir la atrofia de la planta. El exceso de humedad es un factor que favorece al crecimiento de esta enfermedad.

Cómo tratar una planta de anís enferma

Si notas que la planta de anís tiene una enfermedad fúngica, debes aplicar un fungicida sistémico, siguiendo las indicaciones del fabricante.  Este producto debe ayudar a combatir la mayoría de las enfermedades fúngicas, con excepción del tizón de la alternaria.

Una manera de prevenir este mal es utilizar semillas libres de enfermedades, por lo que deben provenir de una empresa que sea de confianza. Si no estás seguro de la procedencia de las semillas, debes tratarlas con agua caliente antes de cultivarlas, aunque es sumamente importante saber que las semillas no sufran de tizón de la alternaria.

El trabajo hecho al suelo también es importante, ya que ayuda a eliminar cualquier resto de plantas que hayan sido infectadas. Algunos factores preventivos son la rotación del cultivo (exceptuando a la familia del perejil), el uso de un suelo bien drenado y el riego en la base de las plantas, no las hojas.

¿Cómo cultivar anís en una maceta?

El anís es una planta que puede adaptarse perfectamente a una maceta, pero debe tener el espacio necesario para crecer debido a su larga raíz. La maceta a utilizar debe tener 24 cm de profundidad y 24 de diámetro. El recipiente debe llenarse con un sustrato que tenga buen drenaje y sea ligeramente ácido. Esto se puede lograr mezclando partes iguales de arena y turba.

Se debe destacar que las plántulas no toleran el trasplante, por lo que deben sembrarse en la maceta donde crecerán definitivamente. Las semillas son de tamaño pequeño, por lo que se deben tapar con una ligera capa de tierra.

Cuidados en la maceta

Las plantas cultivadas en macetas llegan a ser fáciles de cuidar cuando se colocan a pleno sol o en un lugar donde reciban seis horas de luz, como una ventana. El riego se realiza menos frecuente cuando el anís ha crecido lo suficiente, pero llega a ser necesario que el sustrato no se seque por completo. Si bien el anís es una planta anual, su vida se puede prolongar al moverla a interiores antes de la primera helada otoñal.

Usos del anís

Esta hierba es conocida por tener propiedades medicinales, al igual que la ortiga, la bardana y la sábila. Una planta conocida principalmente por su capacidad para ayudar a mejorar la digestión y tratar algunas enfermedades respiratorias. Si hablamos de sus usos culinarios, podemos destacar que se utiliza en una amplia gama de cocinas internacionales. También se utiliza en las comunidades europeas para preparar licores, como el Anisete.

Las semillas al ser trituradas producen un aceite aromático que se utiliza en la fabricación de jabones, perfumes y potpurrís. También se pueden secar para ser utilizadas en la cocina o guardadas en un recipiente de vidrio.


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